Por qué la previsión de tesorería de tu empresa deja de ser útil
La previsión de tesorería falla casi siempre por la misma razón: los datos que la alimentan no están actualizados o no están conectados con lo que realmente ocurre en el día a día del negocio.
El caso más habitual es una hoja de Excel que alguien monta a principio de mes con los cobros esperados, los pagos fijos y las nóminas. Hasta ahí, bien. El problema es que esa hoja no se actualiza sola. Cuando un cliente se retrasa en un pago, cuando entra una factura imprevista o cuando un proyecto se cobra en dos fases en lugar de una, la hoja no lo refleja a menos que alguien lo introduzca a mano.
Y como normalmente eso lo hace una sola persona cuando tiene un hueco, la previsión acaba siendo una foto fija de hace dos semanas, no un reflejo de la caja real.
El resultado es predecible: la dirección revisa la previsión, los números no cuadran con lo que está pasando, y las decisiones sobre inversiones, contrataciones o pagos a proveedores se toman con información que ya no es fiable. Se reacciona a los problemas de liquidez en lugar de anticiparlos.
