Por qué el cierre mensual tarda más de lo que debería
El cierre mensual no tarda por la contabilidad en sí. Tarda porque la información que se necesita para cerrar está repartida entre sistemas que no se hablan.
Las ventas están en el CRM o en facturas emitidas. Los costes están en el ERP y en hojas de proveedores. Las horas del equipo están en otra herramienta. Los cobros están en el banco. Y alguien tiene que juntarlo todo, verificar que cuadra y resolver lo que no cuadra.
Cada mes, el mismo proceso. Las mismas fuentes, los mismos cruces, los mismos ajustes. Y cada mes, las mismas dos o tres discrepancias que alguien tiene que perseguir porque un dato no se registró a tiempo o un asiento no coincide.
El resultado es que el equipo financiero dedica la primera semana de cada mes a preparar los números del mes anterior, en lugar de analizarlos. Y dirección recibe el informe con una o dos semanas de retraso respecto a lo que realmente pasó.
El cierre mensual es un proceso repetitivo, basado en reglas conocidas y con fuentes predecibles. Exactamente el tipo de proceso que no debería hacerse a mano cada vez.
