Por qué la mayoría de empresas de servicios no conocen su margen real por proyecto
La empresa factura. Los clientes pagan. El equipo está ocupado. Desde fuera, todo parece ir bien. Pero cuando alguien se sienta a calcular cuánto ha costado realmente un proyecto — horas del equipo, costes de proveedores, gastos directos, gestión comercial — el margen resulta ser bastante distinto del que se asumía.
Esto pasa porque la facturación vive en un sistema, las horas en otro, y los costes de proveedores en un tercero. Nadie los cruza con la frecuencia necesaria. Y cuando se hace, es con un Excel manual que consume horas y que, para cuando está listo, refleja la situación de hace semanas.
El resultado es predecible: hay proyectos que parecen rentables porque facturan bien, pero que consumen tantas horas del equipo que el margen real es mínimo o negativo. Y hay clientes que generan mucho volumen pero que, analizados de cerca, están absorbiendo la capacidad del equipo sin dejar beneficio proporcional.
Mientras no haya un sistema que cruce ingresos, costes y horas de forma fiable, la empresa toma decisiones de precio, recursos y capacidad basándose en intuición en lugar de en datos reales.
